En verano debemos prevenir las gastroenteritis y los excesos de calor

Gastroenteritis:

Los síntomas más comunes son vómitos y diarrea. Las causas son principalmente la inadecuada conservación de los alimentos. En veranos tenemos que tener especial cuidado en guardar los alimentos en el frigorífico, consumirlos en cortos períodos de tiempo y mantener aún más higiene que en invierno, ya que con el calor se multiplican los gérmenes.

Hay que tener especial cuidado con los alimentos que llevan huevo o nata como la mayonesa y otras salsas o cremas que deberán ser consumidos en espacios de tiempo de uno o dos días después de su preparación. Los alimentos deben descongelarse pasándolos a la nevera, en el microondas o con agua pero no a temperatura ambiente y los huevos deben mantenerse siempre refrigerados. El lavado de manos es un hábito importante que se debe adquirir sobre todo después de manipular alimentos crudos. Se debe evitar también el consumo de agua no tratada (o hielo) y comidas poco cocinadas o mariscos cuando no se conoce la garantía que ofrecen.

Cuando se viaje a países subdesarrollados para evitar la llamada “diarrea del viajero”, se debe tomar agua y otras bebidas o refrescos sólo cuando estén embotelladas, sin olvidar que el hielo también puede ser la causa. Las comidas tienen que estar bien cocinadas, tomar frutas que se puedan pelar y evitar comer alimentos de vendedores de la calle.

La gastroenteritis es una inflamación de la membrana interna del intestino causada generalmente por algún algunos tipos de virus como los calcivirus, bacterias como la salmonela, Campylobacter , la E Coli, responsables de buen número de infecciones intestinales.

La principal complicación de la diarrea es la deshidratación moderada o severa. En infecciones por rotavirus puede ser motivo de ingreso en el hospital. Recordemos que el rotavirus produce vómito y diarrea y puede llevar a un estado de shock, si no se maneja adecuadamente. También puede ocurrir que se produzca una diseminación de la infección afectando otros órganos fuera del aparato digestivo.

En una mayoría de casos, las diarreas son leves, con pocas deposiciones al día y no se acompañan de otros síntomas. La gravedad de la enfermedad viene dada por el tipo de microorganismo, la edad y ciertas enfermedades de las personas que la padecen. Así, los niños y ancianos pueden presentar cuadros más graves o pacientes con enfermedades crónicas.

Los síntomas que deben alertarnos y que se deben valorar con cuidado son la existencia de fiebre alta, signos de deshidratación más o menos importantes, diarrea prolongada, presencia de sangre en las heces, pérdida de peso, alteración en las pruebas analíticas de laboratorio y sobre todo como ya se ha dicho, cuando estos síntomas aparecen en las edades extremas de la vida o en personas con enfermedades graves.

La hidratación oral puede hacerse con preparaciones comerciales que aportan agua y electrolitos. También existe una forma casera de preparar esta solución añadiendo a 1 litro de agua el zumo de dos limones, una cucharadita de bicarbonato sódico, una punta de sal y cuatro cucharadas soperas de azúcar. En casos más graves o cuando los pacientes tienen muchos vómitos y no toleran la vía oral la rehidratación se realiza por vía intravenosa.

El exceso de calor:

Puede producir problemas de agotamiento por calor con mareos, náuseas, debilidad y calambres. El calor también puede producir una insolación o lo que llamamos Golpe de calor, la piel se pone roja y caliente, dolores de cabeza intensos o desmayos.

Cuando el cuerpo recibe un exceso de calor importante afecta al sistema de regulación de temperatura y se recomienda beber muchos líquidos y evitar las bebidas muy azucaradas,
Alcohólicas o con cafeína y las comidas muy copiosas o calientes.

La actividad física tampoco es conveniente cuando las temperaturas son muy altas, así como el exceso de sol que nos puede provocar quemaduras, alergias, irritaciones o efectos a plazo más largo como pueden ser lesiones oculares y melanomas. No debemos tomar el sol de 11 a 16h sino a horas del día con temperaturas más suaves, protegernos con sombreros, gafas de sol homologadas y cremas fotoprotectoras de factor elevado 30 minutos antes de tomar el sol.

La patología más clásica y la que afectan a mayor número de gente durante el verano son las quemaduras solares, que pueden ser leves o graves. Además, ha aumentado la incidencia de alergias solares, sobre todo en pacientes con pieles atópicas, fototipo I y aquellos que las presentaron otros años.

Otro factor importante de riesgo es la deshidratación que puede dar lugar a vómitos, diarreas, fiebre

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