Los riesgos de la silenciosa hipertensión

Se mide mediante esfingomanómetros, popularmente conocidos como tensiómetros.

Podemos considerar presión arterial normal. Los niveles de máximos de presión arterial sistólica (máxima) están entre 120-129 mmHg, y las de diastólica (mínima) entre 80 y 84 mmHg. Cifras más bajas también pueden considerarse normales, siempre que no provoquen ningún síntoma.

Sería presión arterial normal-alta. Las cifras de presión arterial sistólica (máxima) están entre 130-139 mmHg, y las de diastólica (mínima) entre 80-89 mmHg. En personas diabéticas, con afectación del corazón (hipertrofia ventricular) o daño renal, los niveles superiores a 130/80 mmHg también se consideran altos.

Se puede hablar de presión arterial alta, normal o baja, pero nunca de compensada o descompensada. A nivel práctico, estas tres posibilidades resultan negativas: Tener elevada la presión máxima (sistólica) o la mínima (diastólica), tener elevadas tanto la mínima como la máxima o tener una alta y la otra baja también es malo.

La hipetensión es un factor de riesgo que propicia la arterioesclerosis (acúmulos de colesterol en las arterias) y fenómenos de trombosis (pueden producir infarto de miocardio o infarto cerebral).

La hipertensión arterial afecta al cerebro. Cuando las arterias se vuelven rígidas y estrechas, el riego sanguíneo resulta insuficiente y provoca la aparición de infartos cerebrales (ictus o accidente vascular cerebral isquémico). La elevación de la presión arterial también puede causar la rotura de una arteria y ocasionar una hemorragia cerebral (ictus o accidente vascular cerebral hemorrágico). Los efectos en los riñones pueden desembocar en una insuficiencia renal. También puede afectar a otros órganos como las arterias de las piernas que producirán dolor al caminar, dañar las arterias de la retina provocando alteraciones en la visión e incluso puede provocar impotencia en los hombres.

El mejor tratamiento de la hipertensión es una buena prevención que evite su aparición. Para ello es fundamental seguir un estilo de vida cardiosaludable:

No fumar, cuidado con el alcohol, control del peso, hacer ejercicio y llevar una dieta baja en sal y rica en frutas verduras, legumbres, frutos secos y cereales en lugar de alimentos en conserva o precocinados. El aceite de oliva y consumir aves y pescado en detrimento de las carnes rojas.

Si eres hipertenso no puedes conformarte con las recomendaciones anteriores, ya que es posible que debas seguir un tratamiento farmacológico adecuado. Además hay que tener en cuenta que aunque la presión arterial se normalice no se debe dejar de tomar la medicación y cuando no se obtenga los resultados deseados se cambiará el tratamiento o se combinará si fuese necesario varios fármacos.

Últimamente con el incremento de la obesidad infantil hay un aumento alarmante de niños hipertensos. Por tanto debemos extremar el cuidado en los niños para evitar su aparición con dieta equilibrada, ejercicio y control de la presión.

En las mujeres los valores habituales de presión arterial sistólica son inferiores a las de los hombres, pero aumenta con la edad de una forma más pronunciada que la de los hombres.

En el embarazo los trastornos hipertensivos son una causa importante de problemas que ocasionan enfermedades en el feto y durante el periodo neonatal, es muy importante su control

La presión arterial sistólica se eleva con la edad, por tanto es aconsejable tener un especial control a medida que cumplimos años.

La Sociedad Española de Hipertensión aconseja viajar siempre con el tensiómetro y no olvidar tomarse la medicación.

8 de cada diez pacientes hipertensos interrumpen total oparcialmente su tratamiento durante las vacaciones de verano y abandonan la dieta con un aumentos alarmante de poder padecer un accidente cerebrovascular e incluso mortalidad de origen coronario.

Además también aumenta riesgo de deshidratación en los ancianos, especialmente entre los hipertensos.

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