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Las legumbres minimizan el riesgo de mortalidad por cáncer

El consumo de legumbres ejerce un efecto protector sobre el riesgo de mortalidad por cáncer, pero aumenta la de enfermedades cardiovasculares (ECV), según un estudio publicado en la revista Clinical Nutrition. Estas afecciones representaron en 2012 un 8,2 y 17,5 millones de muertes en todo el mundo, respectivamente.

Los investigadores, de la Universidad Rovira i Virgili y el Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), han analizado 7.212 participantes con alto riesgo de enfermedad cardiovascular después de seis años de seguimiento.

El trabajo revela que, en los individuos con menor consumo de leguminosas totales –13,95 gramos de lentejas, garbanzos, alubias y guisantes al día–, el riesgo de mortalidad por cáncer es casi el doble que en aquellos con un consumo mayor –27,34 gramos diarios –.

Este efecto protector puede explicarse gracias a su alto contenido de polifenoles, entre los que predominan ácidos fenólicos y flavonoides y que, gracias a sus propiedades antioxidantes, reducen los efectos de los radiales libres en nuestro organismo.

También son una fuente de fibra, vitamina E y B, selenio y lignanos, todos componentes dietéticos de reconocidos beneficios contra el cáncer.

Resultados contradictorios

Sin embargo, la investigación también ha comprobado que aquellos individuos que consumían menor proporción de legumbres –en concreto, de alubias–, tenían un menor riesgo de mortalidad por ECV.

Los resultados contradictorios en relación a la mortalidad por cáncer y enfermedad cardiovascular, según los investigadores, son importantes, y los profesionales de la salud deben conocer los posibles beneficios y peligros del consumo de legumbres y, especialmente, las alubias.

El estudio ha sido dirigido por Christopher Papandreou, investigador postdoctoral en la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili, y el profesor Jordi Salas-Salvadó, investigador principal en el CIBEROBN, jefe de la Unidad de Nutrición Humana y Director Clínico de Nutrición en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de Sant Joan en Reus, ambos miembros del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV).

Fuente: Agencia Sinc

El cáncer ‘empuja’ a la pobreza a cerca de 25.000 enfermos al año en España

¿Pagar las facturas o asumir el coste del tratamiento contra el cáncer? Esta es la premisa básica sobre la que se orquesta la trama de la conocida serie de ficción Breaking Bad. Su protagonista, Walter White, es un estadounidense medio, un profesor de Química en el instituto que no puede hacer frente a los pagos de su tratamiento contra el cáncer sin poner en riesgo los ahorros familiares de toda una vida.

Su mujer no trabaja, su hijo tiene una discapacidad física y además acaba de enterarse de que están esperando otro bebé. La ficción no solo fue un éxito por su excelente narrativa y sus personajes carismáticos. Reflejaba una realidad dramática de muchas familias en EE UU.

Con motivo del Día Mundial de esta patología, celebrado cada 4 de febrero, el Observatorio del Cáncer de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) ha presentado ‘El impacto económico del cáncer en las familias en España’, un estudio que analiza cómo la enfermedad afecta a los grupos sociales más desprotegidos: trabajadores autónomos, desempleados y personas con salarios inferiores al interprofesional.

Entre los resultados destaca que 25.000 personas con cáncer se hallan en riesgo de exclusión social a causa de la enfermedad, casi un 28% de los diagnósticos en la población activa española en 2017. A su vez, el cáncer de mama es la segunda razón de baja laboral de más de 12 meses, por detrás de las patologías lumbares.

El informe indica que cada año se diagnostica el cáncer a cerca de 11.000 trabajadores autónomos. Un 80% de ellos cotizan la base mínima, por lo que reciben una prestación aproximada de 670€, pero deben seguir abonando la cuota mensual de 275€.

En total, los autónomos deben hacer frente a los gastos cotidianos, los de la enfermedad y sus negocios con 395€. “La realidad es que los autónomos no cogen bajas hasta que la situación se vuelve tan grave que no hay otra opción”, afirma Raquel Castillo, responsable de Trabajo Social de la AECC. En el caso de las personas en desempleo, más de 5.000 personas son diagnosticadas de cáncer anualmente y no reciben ninguna prestación económica.

Por comunidades autónomas, los pacientes con una situación económica más vulnerable se encuentran en Andalucía, Cataluña y Madrid. Según la AECC, las diferencias regionales no son significativas, pero reflejan que si una región es más agraria, tiene más trabajadores autónomos y, por tanto, más enfermos de esta categoría.

Castillo recuerda que este trabajo “presenta una foto de la situación del cáncer en España. Traducir esa información e identificar las causas es un trabajo posterior, porque sacar conclusiones es arriesgado”.

Sin dinero para una victoria contra el cáncer

No es lo mismo que el diagnóstico de la enfermedad se produzca en un contexto de buen empleo y soporte familiar adecuado, que cuando se atraviesa una situación laboral o económica complicada.

Pilar Ruiz es una paciente de 39 años de cáncer de estómago. Como parte del tratamiento le quitaron el estómago y pasó a tener una discapacidad del 65%.

La paciente relata su impotencia por “pasar de tener una estabilidad económica, física y laboral, a ser despedida en medio de una baja”. De cobrar 1.000€ a 700€ al mes mientras estaba de baja; además se gasta 300€ en mejorar su calidad de vida, 600€ en alquiler, más los gastos cotidianos y los de cuidar a su hija de 11 años.

Durante la baja, Pilar tramitó su incapacidad laboral y percibe la pensión de incapacidad laboral, así que todos sus ingresos se redujeron a 458€ al mes. “Mi madre me ayuda y hace frente a estos gastos, pero hay mucha gente sin medicar porque no puede asumir los costes”, lamenta.

Plan de Protección Integral para las Familias con Cáncer

Para poner remedio a estas situaciones de desigualdad, la AECC propone el ‘Plan de Protección Integral para las Familias con Cáncer’, que trata de buscar soluciones de manera conjunta con la Administración.

Ignacio Muñoz, presidente de AECC, explica que el plan gira en torno a tres ejes: “Identificación de los casos, creación de protocolos de interacción entre las autoridades sanitarias y sociales, y revisión de los casos”.

La iniciativa trata de “analizar las desprotecciones que existen en los colectivos de trabajadores autónomos, desempleados y personas con bajos ingresos, entre otros perfiles. Necesitamos conocer lo que está pasando para actuar sobre ello”, concluye Castillo.

Fuente: Agencia Sinc

La causa de muchos cánceres son errores en el ‘corrector’ del ADN

La principal causa del cáncer son los cambios en el ADN de nuestras células que vamos acumulando a lo largo de nuestra vida, y no tanto, los que hemos heredado de nuestros padres. Identificar las causas de estos cambios o mutaciones es un reto muy difícil porque hay muchos procesos que pueden dar lugar a un mismo cambio en la secuencia del ADN.

Investigadores del Centro de Regulación Genómica (CRG) en Barcelona han identificado uno de los mecanismos importantes que causa estas mutaciones y han visto que se trata de una serie de errores que introduce el corrector del ADN, un mecanismo cuya función es reparar los daños en nuestro genoma.

Los científicos han identificado este proceso estudiando grupos de mutaciones en más de un millar de genomas de tumores. Es decir, han estado buscando mutaciones que se encontraran muy cerca, en una misma región del genoma, de manera que fuera muy difícil que se tratara de una casualidad. El objetivo era obtener una visión más precisa de los factores mutágenos que afectan a las células humanas y que podrían dar lugar al cáncer.

“Es probable que los grupos de mutaciones hayan producido al mismo tiempo, así que, si buscamos varias mutaciones cercanas que aparezcan todas a la vez, podemos tener una mejor comprensión de qué es lo que ha dañado el ADN”, comenta Fran Supek, primer autor del trabajo en el CRG y actualmente jefe de grupo e investigador Ramón y Cajal en el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB Barcelona).

“Es probable que los grupos de mutaciones hayan producido al mismo tiempo, así que, si buscamos varias mutaciones cercanas que aparezcan todas a la vez, podemos tener una mejor comprensión de qué es lo que ha dañado el ADN”, comenta Fran Supek, primer autor del trabajo en el CRG y actualmente jefe de grupo e investigador Ramón y Cajal en el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (IRB Barcelona).

Fuente: Agencia Sinc.

Dos vacunas contra el cáncer muestran su eficacia en humanos

El cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo. De ahí, que encontrar un tratamiento eficaz para una enfermedad tan compleja sea uno de los mayores retos de la medicina.

En los últimos años, los expertos han señalado que la mejor alternativa para destruir las células tumorales sin dañar a las sanas es la inmunoterapia, que se encarga de movilizar el sistema inmunitario del paciente para hacer frente específicamente a las células cancerosas.

El problema es que el tumor de cada paciente tiene un conjunto único de mutaciones que primero deben ser identificadas, lo que requiere de estrategias personalizadas de vacunación. Ahora, la revista Nature publica dos estudios independientes sobre dos vacunas que proporcionan beneficios clínicos a los pacientes con melanoma de alto riesgo sin mermar su seguridad.

En el primero de los trabajos, liderado por el Instituto del Cáncer Dana-Farber y el Instituto Broad (ambos en EE UU), los expertos llevaron a cabo un ensayo clínico de fase I en seis personas afectadas por este tipo de cáncer, cuyos tumores habían sido extirpados por cirugía y que se consideraban de alto riesgo de recurrencia.

Cuatro de los seis pacientes no mostraron recurrencia

La vacuna probada, conocida como NeoVax, provocó una fuerte actividad de los sistemas inmunitarios de los pacientes, con efectos secundarios insignificantes. Las inmunizaciones se iniciaron tras unas 18 semanas después de la cirugía. Los resultados apuntan que cuatro de los seis pacientes tratados no mostraron recurrencia a los 25 meses.

En los otros dos pacientes, cuyo cáncer se había diseminado a los pulmones, la enfermedad reapareció después de la vacunación. En ese momento, se comenzó otro tipo de tratamiento (terapia de control, anti-PD-1) con el fármaco pembrolizumab. Ambos pacientes tuvieron una regresión completa del tumor y permanecen libres de enfermedad.

La vacuna, hecha a medida para cada paciente, contenía hasta 20 neoantígenos personalizados del tumor. Mientras que los antígenos son moléculas que estimulan el sistema inmunitario, los neoantígenos son el objetivo para una respuesta inmune antitumoral.

“Los neoantígenos son moléculas producidas por mutaciones del ADN que están presentes en las células cancerosas, pero no en las células normales. Por ello,  son los objetivos ideales para la terapia inmune”, explica a Sinc Catherine Wu, investigadora del Instituto del Cáncer Dana-Farbe y autora principal del primer trabajo.

La respuesta generada por una vacuna neoantigénica es similar a las defensas del cuerpo contra diferentes invasores microbianos. “El sistema inmunológico está cableado para el reconocimiento y la respuesta rápida contra patógenos heterogéneos”, añade Wu.

En el segundo de los trabajos publicados esta semana en Nature, realizado por expertos de varias instituciones alemanas, se recoge el ensayo en fase I de la primera aplicación humana de una vacuna basada en ARN personalizado.

Esta nueva estrategia de vacunación, realizada en 13 pacientes con melanoma, está dirigida a los antígenos del cáncer llamados neoepítopos –fragmentos proteínicos que pueden ser reconocidos por el sistema inmunitario y que sirven como marcadores para identificar y luchar contra el cáncer–.

Aumento de la inmunidad contra antígenos tumorales

Según Ugur Sahin, primer autor del estudio e investigador en la empresa alemana BioNTech, en todos los participantes la vacuna aumenta la inmunidad contra algunos de los antígenos tumorales específicos de cada paciente.

Así, los resultados revelan que ocho de los trece participantes permanecieron libres de tumores a los 23 meses. Los cinco restantes presentaron recaídas antes de iniciar la vacunación con neoepítopos. Dos de estos pacientes experimentaron respuestas objetivas después de la vacunación y uno de ellos tuvo una respuesta de regresión tumoral completa, después de la administración secuencial de la vacuna y de la terapia anti-PD-1.

“La vacuna provocó muy pocos efectos secundarios, todos de intensidad leve. Es decir, la vacuna es muy segura”, indica a Sinc Sahin. “Estos primeros resultados son muy alentadores. Ahora es necesario iniciar estudios adicionales antes de que esta terapia pueda ser validada completamente como una opción de tratamiento potencial”.

Con respecto a si este hallazgo podría cambiar los diferentes patrones en el tratamiento del cáncer, los autores afirman que de momento se ha trabajado para determinar las mutaciones más adecuadas para cada paciente, adaptar la vacuna y monitorizar los marcadores para valorar si se producía una fuerte respuesta antitumoral.

“Este procedimiento es independiente del tipo de cáncer. Esto significa que puede aplicarse virtualmente a todos los tumores que expresan dichas mutaciones. Dependiendo de la eficacia que se observe en esas dianas, el tratamiento de muchas entidades tumorales podría cambiar significativamente”, concluye Ugur Sahin.

Fuente: Agencia Sinc

 

Un estilo de vida saludable reduce el riesgo de cáncer colorrectal y de mama

Investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) han analizado si seguir las recomendaciones de estilo de vida saludable para la prevención de cáncer influye realmente en la reducción del riesgo de desarrollo en próstata, de mama y colorrectal, los tumores más comunes en España.

El trabajo, publicado en International Journal of Cancer, se ha realizado en el marco del estudio multicaso control poblacional de cáncer MCC-España, y ha contado con la participación de expertos de varios centros españoles. El análisis ha incluido un total de 1.718 casos de cáncer colorrectal, 1.343 casos de cáncer de mama y 864 casos de cáncer de próstata, así como 3.431 personas sanas, todos ellos entre 2007 y 2012.

El estudio se ha basado en seis de las recomendaciones del Fondo Mundial de Investigación del Cáncer (WCRF, por sus siglas en inglés) y del Instituto Americano de Investigación del Cáncer (AICR, por sus siglas en inglés) sobre obesidad, actividad física, alimentos y bebidas que promueven el aumento de peso, alimentos de origen vegetal, alimentos de origen animal y bebidas alcohólicas.

Según Dora Romaguera, investigadora de ISGlobal, centro impulsado por la Obra Social ”la Caixa”, el Instituto de Investigación Sanitaria Islas Baleares y CIBERobn, y primera autora del estudio, las conclusiones muestran que “un incremento de un punto en la calificación de las recomendaciones de estos organismos se asocia con un 25% menos de riesgo de cáncer colorrectal y un 15% menos de riesgo de cáncer de mama”.

Además, en el caso de mujeres postmenopáusicas, el riesgo de cáncer de mama se reduce hasta el 22%. No se detectó una asociación clara con el cáncer de próstata.

Fuente: Agencia Sinc

Confirman la relación entre apnea del sueño y cáncer

Investigadores del Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM) –centro mixto de la Universidad de Valladolid y el CSIC–, la Universidad de Barcelona, el Hospital Universitario La Fe de Valencia y la Universidad de Chicago (Estados Unidos), han revisado en un estudio todos los hallazgos realizados hasta ahora por la comunidad científica internacional en modelos animales, en torno a la relación entre apnea obstructiva del sueño (AOS) y cáncer.

Concretamente, el trabajo aglutina los resultados más relevantes obtenidos en el campo de la experimentación animal en hipoxia intermitente y su efecto sobre el crecimiento y metástasis de tumores artificialmente implantados en estos animales, y subraya que la hipoxia intermitente produce un incremento en el crecimiento, invasión y propagación (metástasis) de estos tumores en comparación con los animales no sometidos a hipoxia intermitente.

Como detalla la investigadora del IBGM Ana Obeso, en los últimos siete años ha surgido un gran interés en el estudio de la posible relación entre la apnea obstructiva del sueño (AOS) y su más inmediata consecuencia, la hipoxia intermitente, con la aparición de tumores.

“La AOS es una patología del sueño que consiste en obstrucciones repetidas de las vías aéreas superiores que interrumpen el flujo de aire a los pulmones, provocando disminución de la presión de oxígeno en sangre arterial (hipoxia) y disminución del porcentaje de saturación de la oxihemoglobina, lo que en ultimo termino provoca que el centro respiratorio se active, el sujeto inspira, se vence la obstrucción, restableciéndose el flujo de aire a los pulmones y la oxigenación de la sangre se normaliza”, apunta Obeso, quien añade que estos episodios “pueden ocurrir varias veces a la hora durante el sueño nocturno y el sujeto sufre microdespertares que interrumpen el sueño reparador”.

Esta patología tiene una alta prevalencia en la población y puede originar diversas consecuencias, como un aumento del riesgo de padecer alteraciones cardiovasculares, metabólicas y enfermedades neurocognitivas. Sin embargo, recientemente estudios experimentales en animales y también en pacientes han puesto en el punto de mira la posible relación directa entre la hipoxia nocturna que ocurre en la AOS con el aumento en el crecimiento y las metástasis tumorales.

El trabajo, publicado en la revista Current Sleep Medicine Reports, se ha centrado en tres tipos de tumores -el melanoma, el cáncer de pulmón y el de riñón-, estudiando en ellos el efecto de la hipoxia sobre el crecimiento, malignidad y propagación o metástasis y sobre el sistema inmune.

En cuanto al melanoma, fue el primer tumor estudiado “debido a que aunque es un tumor poco frecuente, es muy agresivo, de crecimiento rápido y de fácil reconocimiento por su pigmentación de melanina”, señala la investigadora. Hasta el momento, solo hay seis estudios publicados y en todos se concluye que la hipoxia intermitente aumenta el crecimiento y metástasis de este tumor.

En relación al modelo de cáncer de pulmón, también se ha visto un aumento de la proliferación, migración e invasión de las células tumorales. Y, finalmente, en el modelo de cáncer de riñón se ha observado que la hipoxia intermitente provoca un aumento de la vascularización del tumor (angiogénesis), lo que está asociado a un peor pronóstico en estos tumores.

Fuente: Agencia Sinc

Una investigación vuelve a poner al azar como la principal causa del cáncer

Hasta hace dos años, los expertos en oncología defendían con unanimidad que las mutaciones responsables del cáncer en humanos procedían de dos fuentes principales: la herencia y el medio ambiente. Sin embargo, en 2015 un estudio publicado en Science por Cristian Tomasetti y Bert Vogelstein puso en la palestra una tercera fuente: el azar.

Los controvertidos resultados fueron ampliamente rechazados por la comunidad científica, ya que no incluían cánceres como el de mama o próstata y reflejaban solamente la incidencia en EE UU. Es más, a finales de ese mismo año un estudio en la revista Nature desmintió esa teoría y mostró que el peso de los factores externos en el riesgo de que se desarrolle la enfermedad es de entre el 70 y el 90%.

Mientras que Science afirmaba que dos tercios de los cánceres no pueden prevenirse con el estilo de vida, el descubrimiento de Nature tenía implicaciones positivas en la investigación y prevención del cáncer.

Ahora, Tomasetti y Vogelstein, de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore (EE UU), han vuelto a publicar en Science hallazgos similares, pero esta vez con cifras de 68 países más, lo que supone referencias de 4.800 millones de personas.

Así, los investigadores han analizado la secuenciación del genoma y los datos epidemiológicos de 32 tipos de cáncer y concluyen –de nuevo– que casi dos tercios de las mutaciones en estos cánceres son atribuibles a errores aleatorios, que suceden de forma espontánea en las células sanas durante la replicación del ADN.

Su análisis se basa en un nuevo modelo matemático basado en secuenciación de ADN. “Es bien sabido que debemos evitar factores ambientales como fumar para disminuir nuestro riesgo de cáncer, pero cada vez que una célula normal divide y copia su ADN para producir dos nuevas células, se producen múltiples errores”, explica Tomasetti. Los expertos insisten en que estos errores son “una fuente de mutaciones que históricamente ha sido científicamente infravalorada”.

Identificada una diana clave para tratar el cáncer de próstata

Un trabajo internacional, liderado por investigadores del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB) y del Instituto de Investigación del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (IIB-Sant Pau), muestra por primera vez la estructura tridimensional dimérica del dominio de unión a las hormonas androgénicas del receptor humano de andrógenos, una conformación que se les ha escapado a los investigadores durante décadas.

El estudio está codirigido por la investigadora del IBUB Eva Estébanez Perpiñá, junto con Pablo Fuentes Prior, científico del IIB-Sant Pau, ambos miembros del Grupo de Investigación Consolidado Bases Estructurales de Procesos Fisiopatológicos Fundamentales y de la Red Temática de Receptores Nucleares en Cáncer, Metabolismo e Inflamación, del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

El receptor humano de andrógenos es una proteína clave en el desarrollo y funcionamiento normal de la próstata en respuesta a hormonas masculinas como la testosterona. La actividad desregulada del receptor está relacionada directamente con los procesos de carcinogénesis de la glándula prostática.

Por ello, “la resolución de su estructura tridimensional es un paso esencial para diagnosticar y pronosticar el cáncer de próstata, así como para monitorizar la resistencia a los medicamentos de los pacientes afectados por esta enfermedad”, apunta Estébanez Perpiñá.

El receptor androgénico ha sido y sigue siendo la diana central de la lucha contra el cáncer de próstata. La identificación de su conformación tridimensional homodimérica sugiere nuevas estrategias terapéuticas. “De hecho, ya hemos empezado a explorar el diseño de una nueva generación de fármacos en colaboración con empresas farmacéuticas internacionales para dar un paso más hacia una medicina de precisión del cáncer de próstata”, explica Estébanez Perpiñá.

Fuente: Agencia Sinc

Así ataca el tabaco a nuestro ADN para provocar 17 tipos de cáncer

El humo del tabaco contiene más de 7.000 productos químicos, entre ellos, más de 70 conocidos por ser potenciales carcinógenos. La literatura científica insiste desde hace años en que fumar es un factor de riesgo para al menos 17 tipos de cáncer y está detrás de más de seis millones de muertes cada año. Sin embargo, los mecanismos por los cuales se daña el genoma y se producen las mutaciones que desencadenan la enfermedad aún no se entendían completamente.

Ahora, un equipo internacional de investigadores ha demostrado por primera vez que el hábito de fumar aumenta el riesgo de cáncer al causar mutaciones en los tejidos directa e indirectamente expuestos al humo. Los resultados se publican esta semana en la revista Science.

El estudio, liderado por científicos del Laboratorio Nacional de Los Alamos (Nuevo Mexico, EE UU) y del Instituto Wellcome Trust Sanger de Gran Bretaña, identifica los signos de mutación asociados al tabaco tras el análisis del genoma de más de 5.000 tumores humanos de fumadores y no fumadores.

“La secuenciación de los genomas del cáncer y el examen de las firmas mutacionales nos proporciona nuevas pistas sobre los procesos que causan los tumores. Este estudio puede preparar el camino para nuevas estrategias de prevención”, explica a Sinc Ludmil B. Alexandrov, investigador del laboratorio estadounidense y uno de los autores del trabajo.

En su estudio encontraron que los fumadores acumulaban un promedio de 150 mutaciones adicionales en cada célula pulmonar –97 en las células de laringe, 39 en las de faringe, 23 en las de boca, 18 en las de vejiga y 6 en las de hígado– por cada año fumando un paquete de cigarrillos al día.

“Las mutaciones asociadas con el humo del tabaco son más complejas de lo que se pensaba anteriormente”, añade Alexandrov. “El tabaco daña el ADN en los órganos directamente expuestos al humo y acelera un reloj celular mutacional en los órganos que están directa e indirectamente expuestos”.

Fuente: Agencia Sinc

Perros y humanos, unidos por el cáncer

Cuando Pedro acudió a la consulta de su veterinario el pasado mes de enero con Rudolf, su San Bernardo de siete años, no podía esperar peor diagnóstico. El pequeño bulto del tamaño de una moneda de un euro que había aparecido en su pata delantera izquierda resultó ser un osteosarcoma, el tumor primario óseo sólido más frecuente en niños y adolescentes humanos, pero también en razas de perro grandes.

El animal, que suele pesar 80 kilos, fue operado en los días posteriores para extraer la parte del cúbito afectada por el tumor maligno y afianzar el hueso con una placa de titanio con 14 tornillos. Además de la cirugía, se le administró un tratamiento de quimioterapia vía intravenosa y oral, propio de la medicina humana, que en general toleran bien los animales y que no les provoca efectos secundarios.

Pero una infección por la bacteria E. colien la pata enferma y una nueva operación han puesto en jaque su estado de salud y el tumor ha vuelto a brotar. Aunque los veterinarios recomiendan la amputación, su dueño prefiere mantener el tratamiento llevado hasta ahora: “Mi perro morirá siendo un San Bernardo”, zanja a las puertas del Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Alfonso X El Sabio en Villanueva de la Cañada (Madrid).

Como Rudolf, la cifra de perros tratados con cáncer va en aumento en España gracias a la mejora de las técnicas de diagnóstico. En el hospital donde es atendido, cada semana entre 30 y 50 canes con cáncer acuden a la consulta de oncología. En EE UU, cada año cerca de seis millones de perros –de los 65 millones que viven en el país– desarrollan un cáncer de manera natural.

Más parecidos de lo que se creía

El gran número de perros con cáncer es justamente uno de los factores que han permitido el desarrollo de la oncología comparada, una disciplina que incluye a las mascotas enfermas como modelos de estudio para investigar el cáncer en humanos. Otro de los aspectos que más influyen es que los canes comparten más de 350 enfermedades con los humanos, desde la displasia de cadera –que sufren las grandes razas como los pastores alemanes– hasta el linfoma –el cáncer más común en perros–.

“La larga historia de los perros en la investigación biomédica, sus fuertes similitudes anatómicas y fisiológicas con los humanos, y el gran número de perros que son diagnosticados y tratados con cáncer cada año apoyan el valor de estudiar el cáncer de los perros”, señala a Sinc Amy Leblanc, directora del Programa de Oncología Comparada en el Centro para la Investigación del Cáncer en el Instituto Nacional del Cáncer en EE UU.

Los mejores amigos del hombre desarrollan más tumores a medida que envejecen, como ocurre con las personas. El tamaño, así como la velocidad de crecimiento de las masas malignas es similar en ambas especies. Además, la edad, la nutrición, el sexo, el estado reproductor y las exposiciones ambientales son detonantes en una y otra especie de esta enfermedad.

“Los cánceres que ocurren de manera natural tanto en perros como en humanos comparten muchas características, incluida la apariencia histológica, la genética del tumor, los objetivos moleculares, los comportamientos biológicos y la respuesta a terapias convencionales y novedosas contra el cáncer”, subraya Leblanc.

Por esta razón, incluir a los perros con cáncer en ensayos clínicos permitirá “acelerar el desarrollo de fármacos para humanos y perros”, indica la investigadora en la revista Science Translational Medicine, para quien ambas especies también comparten patrones de respuesta al cáncer o resistencia a terapias convencionales similares, así como la metástasis en lugares dispares y la recurrencia de la enfermedad.

Hasta ahora, las terapias contra el cáncer se habían desarrollado en estudios de laboratorio, en modelos de ratón y en ensayos clínicos humanos. Pero contrariamente a los ratones, “los perros comparten con los humanos medio ambiente, misma exposición a carcinógenos, son inmunocompetentes, y desarrollan cáncer de forma espontánea (no hay que pinchárselo)”, explica a Sinc Juan Francisco Borrego Masso, veterinario oncólogo.

Además, la reciente creación de razas caninas también ha contribuido a simplificar el mapa genético canino de enfermedades respecto al humano. Estudiar su genoma  es “útil y un medio muy poco utilizado para entender las enfermedades genéticas desde la perspectiva humana”, señala Adam Boyko, investigador en el Cornell’s College de Medicina Veterinaria (EE UU), y uno de los autores de un estudio, publicado en Nature Communications, que ha realizado el mayor mapa genético canino.

Ensayos clínicos con perros 

La oncología comparada es una disciplina que se conoce desde finales de los años 60, cuando en Seattle (EE UU) se realizaron los primeros trasplantes de médula en perros con linfoma y leucemia y se puso a punto la técnica que después se comenzó a utilizar en personas. Pero es ahora cuando realmente se está desarrollando, sobre todo en EE UU.

La Bulldog francés llamada Wilma ha sido sometida a dos cirugías por un tumor cerebral. / Hospital AÚNA

La Bulldog francés llamada Wilma ha sido sometida a dos cirugías por un tumor cerebral. / Hospital AÚNA

En 2003 se creó el Programa de Oncología Comparada (COP, por sus siglas en inglés) con el objetivo de emprender ensayos clínicos en mascotas. Se estableció también el Consorcio de Ensayos de Oncología Comparativa entre farmacéuticas, empresas de biotecnología, y 22 centros académicos veterinarios en Norteamérica.

Aún falta que otros profesionales, sobre todo de medicina humana, entiendan las ventajas de estudiar los animales de compañía
Desde su implementación, en el COP se han dirigido 12 ensayos clínicos y tres siguen abiertos. De hecho, “en los últimos cinco años, el interés por los nuevos fármacos se ha expandido tanto que se han aprobado seis tratamientos para animales con cáncer”, informa Leblanc. En cuatro de ellos se iniciaron los estudios de oncología comparativa para ayudar a pacientes humanos, pero finalmente fueron aprobados para uso veterinario.

En España, el Instituto Veterinario de Oncología Comparada, dirigido por Borrego, está dando sus primeros pasos, aunque ya han terminado múltiples estudios, sobre todo en tumores de mama en gatos y perros, así como de control del dolor en pacientes con tumores óseos. Pero aún falta que otros profesionales, sobre todo de medicina humana, entiendan las ventajas de estudiar los animales de compañía.

“Estamos viendo que es un trabajo difícil y en muchas de las puertas que tocamos no obtenemos respuesta, pero creemos que es un campo donde no hay vuelta atrás y ha dejado de ser el futuro para convertirse en una realidad. No pararemos hasta que se trabaje de forma conjunta”, manifiesta a Sinc el veterinario español, uno de los pocos reconocidos por el Colegio Estadounidense de Medicina Interna en la especialidad de Oncología Médica.

Con los modelos caninos, “los investigadores tienen ahora una oportunidad única para incluir los cánceres que ocurren de forma natural en los perros hacia el desarrollo de nuevos fármacos humanos antitumorales”, subraya Leblanc.

En este sentido, según Borrego, el propio Instituto Nacional del Cáncer de EE UU está rechazando la concesión de becas a científicos que no proponen estudios con perros, porque “estos ahorran dinero y tiempo en el desarrollo de nuevas terapias vitales para avanzar en el tratamiento y posible cura de muchos tipos de cáncer”.

Ventajas para las dos especies

La mayoría de los canes son tratados con fármacos de medicina humana, desde protectores gástricos, hasta antiinflamatorios, antibióticos y quimioterapia. Por eso, la introducción de perros con cáncer en ensayos clínicos –que resultan ser más baratos que los ensayos humanos– ayudará no solo a las personas, sino también a los pacientes caninos actuales y futuros.

La Cocker Candy, junto a su dueño, en el hospital veterinario AÚNA donde es tratada de hemangiosarcoma. / Juan Francisco Borrego Masso

La Cocker Candy, junto a su dueño, en el hospital veterinario AÚNA donde es tratada de hemangiosarcoma. / Juan Francisco Borrego Masso

Aunque el beneficio más tangible para los dueños es la sensación de que están contribuyendo significativamente a la mejora de la ciencia y del tratamiento oncológico para sus mascotas y para otros pacientes humanos, también presenta otras ventajas. Por participar en los ensayos, los dueños reciben incentivos económicos con tratamientos gratuitos o subvencionados, y tienen acceso a tratamientos novedosos y de alta calidad. Para muchos de ellos, el ensayo es la última opción.
“Se les explica muy claro en qué consiste, ya que cuando muchos dueños oyen hablar de un ensayo clínico lo asocian a que su mascota se va a emplear como un ratón de laboratorio y que va a tener muchos efectos secundarios. La realidad es que muchos de los fármacos que probamos ya están aprobados y son muy seguros, pero lo que falta es la confirmación de que funcionan en un tipo de tumor en concreto”, informa Borrego, que solo acepta casos remitidos por otros veterinarios, y que lleva la parte clínica en el Hospital AÚNA Especialidades Veterinarias en Valencia.

En el Instituto Nacional del Cáncer de EE UU, con el que colabora el instituto valenciano en un estudio sobre el tumor cerebral más común en perros y humanos –el glioma–, no incluyen placebo, y proporcionan apoyo a las mascotas y sus dueños “en caso de reacciones adversas a los fármacos empleados en la investigación o en el procedimientos de estudio”, apunta la directora del COP.

Los veterinarios y científicos que tratan a las mascotas con cáncer coinciden en mantener la calidad de vida del animal. A pesar de los tratamientos, los perros siguen haciendo vida normal, sin ser conscientes de contribuir a la ciencia. Pero gracias a la colaboración canina, sus dueños podrán acceder a mejores terapias contra el cáncer.

La ciencia avala a los perros como modelos 
Además de los ensayos, cada vez más estudios científicos avalan y apoyan la validez del perro como modelo para investigar el cáncer humano. En un trabajo publicado en recientemente en PLoS Genetics, los investigadores identificaron el área del genoma que desempeña un papel importante en el desarrollo del glioma, la forma más frecuente de tumor cerebral maligno primario en humanos.

Como el tumor es muy frecuente en razas como Bóxer y Bulldog, los científicos se centraron realizaron análisis genéticos en 25 razas diferentes e identificaron tres genes responsables de este tumor “raras veces curable”, lamenta a Sinc Karin Forsberg Nilsson, jefa del departamento de Inmunología, Genética y Patología de la Universidad de Uppsala (Suecia), y una de las autoras.

“Como los humanos tienen los mismos genes que los identificados en perros, podemos determinar si existe una relación entre estos genes y el glioma humano”, dice la experta, que espera que su trabajo contribuya a mejorar el tratamiento para esta devastadora enfermedad.

Investigadores italianos también demostraron en un trabajo publicado en Preventive Veterinary Medicine la validez del cáncer de mama en perros, uno de los más comunes en las hembras, para entender mejor el de mujeres. El estudio revela que la incidencia de estos tumores en hembras está aumentando, como lo hace en las mujeres.

En el estudio, los científicos demostraron que los perros de razas puras tienen mayores probabilidades de desarrollar un cáncer maligno que las mestizas, sobre todo en canes menores de siete años. Además, concluyeron que Samoyedos, Dobermann, Schnauzer y Yorkshire Terrier son más propensos a sufrir esta enfermedad.

 

Pie de la foto principal: Coco, una hembra de Bullmastiff de seis años, se le extirpó hace cuatro años un tumor en el ovario y recibió cuatro sesiones de quimioterapia en el Hospital Clínico Veterinario de la UAX. / SINC